Durante las guerras libradas por Estados Unidos desde la caída del
Muro de Berlín, y en nombre de una cierta idea de su poder, los órganos
de relaciones públicas del Pentágono comenzaron a usar la noción de
"daños colaterales" para justificar y hacer aceptar a la opinión
occidental actos de guerra que provocan víctimas civiles. Los daños
colaterales no serían deseados por los militares que deploran esos
trágicos errores, frutos de información equivocada, o fruto de fallas
tecnológicas.
Ahora bien, al analizar más de cerca los eventos, se percibe que la
mayoría de esos actos de guerra que segaron la vida de millares de
civiles en Afganistán, Irak y Libia en los últimos años [1], no
provienen de errores, de verdaderos daños colaterales, de una acción
militar emprendida contra tropas uniformadas del bando enemigo, sino que
fueron actos deliberadamente destinados a matar mujeres, niños y
hombres indefensos.
Podríamos preguntarnos con qué objeto se cometieron tales horrores.
La doctrina militar responde: para imponer el terror fuente de toda
obediencia.
La doctrina militar desmiente aquí de manera brutal la propaganda
política: hacer sufrir a la población civil es uno de los medios de
ganar la guerra; torturar sus cuerpos es uno de los medios para
someterlos; llegar a su conciencia es uno de los medios para ganar su
alma (los bombardeos aliados a finales de la Segunda Guerra Mundial lo
certifican ampliamente (la cuestión de si los fines los fines justifican
los medios es un debate aparte).
CONTINÚA: http://www.telesurtv.net/articulos/2012/09/26/danos-colaterales-la-cara-oculta-de-un-terrorismo-de-estado-7740.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario